LAS HIJAS DE LA CARIDAD
DE SAN VICENTE DE PAÚL

SERVICIO DE PROYECTOS INTERNACIONALES

EXPERIENCIA

“La Caridad de Jesucristo crucificado que anima e inflama el corazón de la Hija de la Caridad, la apremia a acudir al servicio de todas las miserias”. -Constituciones de las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl


La mejor manera de entender la organización de las Hijas de la Caridad, consiste en compartir la experiencia vivida por las Hermanas que viven y trabajan en el mundo en desarrollo. Unidas entre ellas, las Hijas de la Caridad consagran su vida al servicio de los pobres. Relatos, videos, biografías y aun más, les ofrecerán una visión del mundo en el que viven las poblaciones locales y las Hermanas, y las luchas y la riqueza de su trabajo en colaboración. Verifique con frecuencia las nuevas puestas al día.


Escuela Guardería Marguerite Naseau

Muchos padres en Rwisabi, Burundi, llevan una vida que apenas les permite subsistir y no pueden pagar siquiera la colegiatura y los útiles escolares de sus hijos. Como pueden imaginar, el analfabetismo sigue siendo un grave problema entre estas familias. Las Hijas de la Caridad de la Escuela Guardería Marguerite Naseau llevan educación, salud y esperanza a estos niños desfavorecidos al proporcionarles educación básica, apoyo nutricional y formación cristiana. Esta atención para educar y nutrir a estos pequeños con amor y apoyo ayuda a prepararlos para el éxito en la escuela primaria.


Una hermana de la localidad compartió:

“Cuando los niños llegan el primer día a la escuela, a menudo se sienten solos, asustados y aislados. Lloran sin querer ser consolados. Sin embargo, una vez que se educan, son limpios, florecientes y sociables. En la escuela, cada vez que un niño llega tarde, lo alentamos a saludar a sus compañeros de clase para ayudarles a crecer en puntualidad y respeto por sí mismos y por los demás. Y les decimos que la clase no es como un mercado en el que se entra y se sale como se quiere, porque en la escuela no es así. Un estudiante estaba en casa y su madre se había ido a alguna parte. Cuando ella regresó, no llamó a la puerta. Su hijo le dijo: ‘No debes entrar como en el mercado sin llamar a la puerta. ¡Así no es como lo hacemos!’ La madre se conmovió de verdad con las palabras de su hijo y nos dijo: ‘No sabía que mi hijo había crecido así. Cuando lo llevé a la escuela (por primera vez), era muy tímido e introvertido. Se lo agradezco y las aliento a seguir’”.